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miércoles, 19 de agosto de 2009

Discusión en la centroizquierda

Revista Debate - Martín Sabbatella - 14.08.2009

A PROPÓSITO DE LA RECIENTE VOTACIÓN
Discusión en la centroizquierda

Por Edgardo Mocca


La votación en la Cámara de Diputados sobre la prórroga de la facultad del Poder Ejecutivo de fijar el monto de las retenciones a las exportaciones agrarias puso en escena la diferenciación en el espacio de la centroizquierda. Mientras los diputados más influidos por Martín Sabbatella se sumaron a la propuesta oficialista finalmente vencedora, quienes se nuclean alrededor de Pino Solanas se abstuvieron, a pesar de la posición pública del cineasta a favor del voto negativo. Hay que contar también en esta constelación al Partido Socialista cuyos diputados se opusieron a la prórroga.


El debate está abierto. Y el rumbo que adopte tiene una importancia que no cabría subestimar. Si en un ejercicio de las aritméticas -que, en general, no se llevan bien con la política- se sumaran los votos del difuso electorado progresista en la Capital Federal, el resultado alcanzaría para poner en cuestión el actual predominio de la centroderecha macrista. Está claro que el de-sempeño de la fuerza que encabeza Solanas no se deja explicar en términos exclusivamente programáticos o ideológicos; Pino canalizó y concentró un triple rechazo: al gobierno local, al gobierno nacional y a Elisa Carrió. Podría ser cuádruple si agregáramos a Aníbal Ibarra cuyos apoyos se fueron desflecando en el propio curso de la campaña electoral. En escala nacional hay que sumar la consolidación del voto de la coalición progresista liderada por el Partido Socialista en Santa Fe y la exitosa irrupción de Sabbatella en el duro tablero electoral bonaerense. Mucho más difícil de sumar en la misma columna es el éxito de Luis Juez en Córdoba: hace rato que el histriónico líder cordobés luce más cerca de Carrió que de cualquier reagrupamiento de centroizquierda.



Aun cuando efectivamente se sumaran estos fragmentos no alcanzaría para la conformación de una fuerza en condiciones de disputar la presidencia. Pero la unidad de sus componentes tendría un peso decisivo en varios distritos y una considerable influencia en el resultado de la puja, según fuera su posición política en relación a los principales aspirantes a la victoria. Por ahora el socialismo parece enfilado a sostener su compromiso con el panradicalismo en el Acuerdo Cívico; altamente concentrados sus recursos políticos en la provincia de Santa Fe, el partido de Hermes Binner parece darle prioridad a su política de alianzas local, necesaria si quiere aspirar a retener la gobernación.



Con la referencia de la actual fotografía, el socialismo tendría que irse encolumnando detrás de la candidatura del actual vicepresidente Julio Cobos. Hay, sin embargo, en las filas del partido quienes querrían explorar el terreno de una eventual candidatura presidencial del gobernador de Santa Fe al frente de una coalición de centroizquierda, apoyada en el crecimiento del espacio en Capital y provincia de Buenos Aires.



Solanas aparece, después de la elección de junio, como referencia central en la ciudad de Buenos Aires. Pero la elección presidencial tiene una inevitable dinámica nacionalizadora. Si Pino es candidato a presidente queda por llenar el crítico casillero de quien disputará el gobierno porteño. Todo indica que, a pesar de la rutilante performance en la última votación, Proyecto Sur no podrá prescindir de una alianza más amplia, con una mayor proyección nacional.

En esa perspectiva aparece la figura de Martín Sabbatella. Su porcentaje de votos en la provincia de Buenos Aires fue notoriamente menor que la de Solanas en la ciudad. Pero tratándose de dos fuerzas que por ahora no tienen proyección nacional y procuran tenerla, interesa mucho el volumen absoluto de votos cosechado; en esa materia la cuestión está pareja. De lo que podría deducirse que existen fuertes incentivos para el acuerdo político.



Sin embargo, también existen desincentivos y son de naturaleza política. Sabbatella se abstuvo en la campaña electoral de aprovechar el marketing político que aseguraba una retórica de oposición encarnizada contra el kirchnerismo. Jugó, en ese sentido, una partida difícil; enfrentó electoralmente al propio Néstor Kirchner defendiendo explícitamente gran parte de las políticas sustantivas de los dos últimos gobiernos. Más de un “consejero” y más de un aliado político trataron, sin éxito, de persuadirlo de una actitud tan reñida con la ingeniería electoral de estos tiempos.



Proyectada hacia el futuro, esta conducta tiene detrás una apuesta estratégica; consiste en establecer un puente entre el progresismo de tradición socialista y socialdemócrata con un conjunto de fuerzas y de dirigentes peronistas para los cuales el kirchnerismo fue algo más que una golondrina de verano en el mutante territorio peronista. El Encuentro de Sabbatella es la única centroizquierda que, sin militar en el interior del kirchnerismo, reconoce elementos de transformación progresista en la experiencia de los gobiernos de estos últimos años.



La diferencia política en la centroizquierda se inscribe en una divisoria de aguas más general en la política argentina de estos días. La que separa a una oposición responsable y respetuosa de los tiempos institucionales que se prepara para disputar limpiamente la presidencia en 2011 y la que quiere cerrar el capítulo kirchnerista de modo drástico y lo más pronto posible. Mientras el radicalismo y el peronismo en sus diversos matices tienden a sostener la primera de las posiciones, la centroderecha y Carrió se encolumnan claramente en la segunda. La Mesa de Enlace agraria funciona, desde fuera del sistema político propiamente dicho, como polo de atracción de la oposición desaforada.

Los cálculos electorales suelen obstruir la mirada estratégica. Nada hay de escandaloso en ese hecho que es propio de las democracias de cualquier tiempo y lugar. Pero los líderes de la centroizquierda deberían ser cuidadosos en sus especulaciones. Un proceso de desestabilización política contra un gobierno que, aun contradictoriamente, desenvolvió una agenda claramente identificada con la tradición progresista y nacional-popular no puede traer ningún porvenir auspicioso a los proyectos de izquierda. La gritería destituyente mezcla muchas y muy diferentes voces. Pero no hace falta ser muy perspicaz para advertir que la voz más armoniosa y poderosa viene de quienes quieren despejar el camino de la Argentina sojera del ominoso obstáculo del populismo. Es una voz que utiliza despropósitos como los del Indec para abrirle paso a lo que uno de sus escribas llamó la “Argentina verde y competitiva”.

martes, 30 de junio de 2009

La derecha va a querer sacar provecho

El intendente de Morón armó una fuerza de centroizquierda y alcanzó el 6 por ciento de los votos en Buenos Aires. Néstor Kirchner lo llamó para felicitarlo por el resultado. Critica la “pejotización” del kirchnerismo y apuesta a unificar al progresismo.
Por Nora Veiras

“Estoy en las antípodas de De Narváez”, repite y no hace falta más que sobrevolar sobre sus modestos recursos de propaganda para comprobarlo. Recorrió 18 mil kilómetros en un auto que compró el espacio Nuevo Encuentro cuando decidieron dar pelea por una diputación nacional. Después de diez años como intendente de Morón y con apenas dos meses de campaña, Martín Sabbatella cosechó casi 500 mil votos. Consiguió dos bancas en el Congreso aunque la cantidad de sufragios duplica al total de electores de la provincia de San Luis. Con ese caudal consiguió el 6 por ciento, mientras que la misma cantidad de votantes representaron casi un 25 por ciento para Pino Solanas en la ciudad de Buenos Aires.

A los 39 años, Sabbatella, que proviene de una familia peronista, supo militar en la Federación Juvenil Comunista y recaló en el Frente Grande antes de crear su propio partido, analiza el resultado electoral y advierte que “se votó un cambio, pero la derecha va a querer sacar provecho diciendo que hay que reprivatizar jubilaciones, meter mano en todo lo que se hizo bien. Nosotros creemos que se puede cambiar desde un proyecto progresista y popular. La derecha quiere cambiar cosas que yo quiero defender”.

–¿Lo llamaron Néstor Kirchner o Daniel Scioli para saludarlo?

–Hoy a la mañana (por ayer) me llamó Kirchner. Nos saludamos y me planteó el reconocimiento por el trabajo que hicimos con esta nueva fuerza política.

–¿Qué opina sobre la decisión de Kirchner de renunciar a la conducción del PJ como primera reacción ante la derrota?

–En principio, no me gusta opinar sobre otras fuerzas. Sí me parece un error que K haya decidido presidir el PJ y que se haya pejotizado su lógica de construcción. Renunciar o no es una decisión personal que él evaluará, debe tener datos de cuál fue el comportamiento de esa estructura, de lo que han hecho cada uno. Sigo insistiendo en que una cosa es el peronismo y otra el PJ, una cosa es el radicalismo y otra la UCR. Por eso nosotros creamos una fuerza nueva que se nutra de la historia, pero que marque un nuevo relato a futuro. En Nuevo Encuentro uno se siente cómodo viniendo del radicalismo, del socialismo, del peronismo, de los movimientos sociales... El PJ es una maquinaria pragmática funcional a cualquier ideología. Es posible que el piso de conquistas no hubiera sido posible sin la estrucutra del PJ, lo que falta no se puede hacer con la estructura del PJ: le pone el techo y le empieza a romper el piso.

–Desde el kirchnerismo se escucharon voces criticándolo porque si hubiera participado junto al Frente para la Victoria se hubiesen impuesto en la provincia...

–Nosotros tenemos el derecho de presentar nuevas propuestas. No somos los dueños de la decisión de la gente. El kirchnerismo es responsable de todo lo bueno y de todo lo malo, cada uno se hace cargo de eso. Lo que está claro es dónde hay que estar cuando se discuten cosas. Desde el 2003, el kirchnerismo generó rupturas con los paradigmas de los ’90, pero continuó la construcción política sobre la misa estructura. Hay que tener una imaginación muy grande para creer que Othacehé, Curto puedan garantizar cambios en situaciones adversas. Ahora, si hay algo que no somos es oportunistas: me criticaba el 80 por ciento de la gente por ir a la Plaza a apoyar el proyecto de retenciones móviles al agro y fui igual. Defendemos lo que creemos, tenemos convicciones.

–Evidentemente en el conurbano hubo varios que jugaron a dos puntas.

–El resultado ratifica que no se puede sostener un cambio sobre la base de una estructura que está si le conviene o no. Intendentes que impulsaron el corte de boletas, especulando con resultados, es una estructura por conveniencia y no por convicción, funcional a cualquier ideología. Nosotros estamos convencidos, hay una expresión de la sociedad que reclama un cambio de una cultura política, que demanda que la política tiene que ser otra cosa. De eso hay que tomar nota. Nuevo Encuentro expresa eso.

–Lo que dice puede ser una lectura, pero en la provincia ganó De Narváez.

–Esa demanda fue un canal para generar rechazo a otras cuestiones. Hay una derecha conservadora que plantea recetas que ya fracasaron, que quiere volver para atrás, no es lo que la sociedad plantea con su búsqueda. Hay que tener cuidado cómo se interpreta: una cosa es una voluntad política nueva y otra cosa, que la derecha utilice eso para ir por los avances que se alcanzaron desde el 2003. Desde fuerzas progresistas interpretamos eso: tenemos que proteger el piso de lo construido. El rol de lo público, la defensa de los derechos humanos, la estatización de las AFJP, ese piso hay que defenderlo con fuerza.

–No facilitar el camino de retorno a los ’90...

–Hay ideas positivas que al plantearse de determinadas maneras se devalúan. Las contradicciones, la falta de profundidad, los interlocutores que se eligen devalúan ideas que hay que defender. Hay que discernir esto.

–Concretamente, ¿a qué contradicciones se refiere?

–Lo del Indec devalúa la palabra oficial, le quita fuerza; cuando se plantea como prioridad el tren bala, te quita autoridad; cuando se veta la Ley de Glaciares también. Me parece que el nacimiento de Nuevo Encuentro es importante como fuerza política popular que quiere proteger la agenda pública y quiere, obviamente, criticar y cambiar y agregar todo lo que falta. La derecha obviamente utiliza esa bronca existente en la sociedad para usar ese empujón de crítica para ver también si puede cuestionar ese piso.

–¿Cómo se va a manejar su bloque en Diputados?

–Vamos a conversar con los distintos sectores, trabajando siempre para construir espacios por la unidad del espacio progresista, democrático, de centroizquierda. Hay claramente muchos sectores que creemos en estas cosas y tendremos que tener una expresión en el Parlamento. A nosotros nos van a encontrar con absoluta coherencia y sin sorpresas para profundizar la calidad de la democracia, la política distributiva y la soberanía de los recursos naturales. Vamos a estar en contra de todo lo que profundice la concentración o desproteja los recursos naturales. Es muy importante seguir trabajando para hablar de una propuesta nacional.

–¿Ya habló con Pino Solanas?

–Me lo encontré ayer de casualidad. La elección de Pino fue muy buena: si se hubiera juntado el progresismo en la ciudad le hubiera ganado a la derecha macrista. Se requiere un esfuerzo grande para construir una alternativa a la derecha y al mismo tiempo saldar la deuda que el propio progresismo tiene. Hay que hacer un gran esfuerzo para producir, que los que naturalmente tenemos que estar juntos estemos y los que tienen que estar separados lo estén.

–¿Cómo definieron su estrategia frente al despliegue de recursos de Unión-PRO?

–Cuando nos juntábamos con los compañeros de la CTA, de los movimientos sociales, del SI, de Víctor De Gennaro a darle forma a este encuentro, sinceramente tuvimos dudas para darle nacimiento en dos meses. Contactamos con una búsqueda de una parte de la sociedad para intentar construir algo por fuera del bipartidismo, algo que no resuelven ni aparatos viciados ni billeteras gigantes de un candidato. Hay algo que no se compra ni se vende, y es la militancia. Tenemos mucha militancia, muchos hombres y mujeres que volvieron a creer: con convicciones, con sueños, con ideales, con ganas. Son cosas que no se compran en Casa Tía, que no están en ninguna góndola: que la política vuelva a enamorar, vuelva a ser un proyecto colectivo, que entusiasma. Creo que los aparatos se puedan vencer. En Morón, obtuvimos el 44 por ciento, se ratifica un rumbo desde hace 10 años. En municipios vecinos como Ituzaingó, 21 puntos; en Merlo 12, en Tres de Febrero, en La Matanza, Hurlinghan. Cuanto más capacidad de evaluarte, más nos conocen y más nos votaron.

–¿Cómo se imagina la relación con Unión-PRO?

–Está en las antípodas de nuestro pensamiento. Lo dijo Macri cuando propuso reprivatizar Aerolíneas, jubilaciones. Prat Gay cuando habla de sacar las retenciones y endeudarse con el FMI. Eso muestra sus ideas de país. No se puede hablar de protección de sectores vulnerables sin decir de dónde saca recursos. Nosotros proponemos la asignación universal por hijo, ampliar el seguro de desempleo, profundizar la reforma tributaria, gravar la renta financiera, la renta petrolera, la renta minera, el juego. Cuando la derecha critica al Gobierno lo critica porque distribuye, nosotros porque distribuye poco.

Fuente: Página 12
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-127488-2009-06-30.html